El Bohío

portada bohioFamilia, carácter, producto, talento, tradición, trabajo, creatividad, mancheguismo puro, valentía, constancia, sorpresa, placer, humanidad, honestidad, humor, discurso… y dos nombres al frente: los hermanos Diego y Pepe Rodríguez Rey. El Bohío es esto y mucho más. Como diría uno de los genios del humor manchego, Joaquín Reyes, aquí se come del recopetín.

No ha sido fácil para los hermanos sacar adelante este restaurante inusual para su entorno, en un local poco amable que han sabido ir adaptando, poco a poco, al nivel de su cocina. Todo siguiendo el empeño de convertir el mesón que abrió su madre en los años 30 en un restaurante de alta cocina. Un empeño que llevó a Diego a aprender de vinos {ahora cuentan con una bodega con más de 700 referencias} y convertirse en uno de los profesionales de sala más respetados del país; y a Pepe a pulir la tradición que le transmitió su madre en la cocina a base de pasar todas sus vacaciones haciendo stages en restaurantes de colegas a los que admiraba. Lo curioso es que ha sido la TV la que le ha abierto la popularidad al público general {el gourmet llevaba años entregado a el Bohío} y llena sus mesas en un momento en el que la economía tampoco perdona a los grandes. Un premio merecido, sin duda. Hacía años que no les visitaba; un tiempo en el que han ganado en elegancia, en el que se han enrocado aún más en su cultura y gastronomía local, en el que han depurado técnicas hasta conseguir un menú brillante, compensado, con muchas más luces que sombras, en el que Pepe convierte la despensa manchega en una cueva de tesoros. Un menú donde tienen cabida los homenajes a platos locales y tradicionales en su versión más vanguardista y refinada: ahí está una ligerísima -casi aérea- carcamusa; la sopa de cocido elevada en sabor a la enésima potencia; las patatas con costillas -la carne, se deshacía literalmente en la boca-; la original sopa de pescado, o ese potaje con bacalao y espinacas que salta de la cuaresma a una plato de alta cocina.

Disfrutones los entrantes, pequeñas piezas del puzzle final que encajan a la perfección con el resto del menú. A estas pinceladas de buen producto ejecutadas con sabiduría solo les pongo una pega o, mejor, una pregunta, ¿por qué dos snacks con parmesano? ¿era demasiado obvio el manchego?

_AV_2301 Crujientes y sorprendentes las patatas con cochino en su versión snack.

_AV_2304 Galletas de parmesano y bacalao.

_AV_2310 Carcamusa en su versión S.XXI, ligerísima.

_AV_2317 La sangría, acompañando a la carcamusa, muy suave.

_AV_2311 Foie gras con sardina, curiosa combinación con un gran resultado.

_AV_2313 Rocas de sésamo y maíz.

_AV_2314 Macarons de parmesano.

_AV_2316 Buñuelos de lentejas y morcilla, uno de los aperitivos que más gustaron.

_AV_2325 Comienza el menú con el refrescante jugo helado de almendras con gamba y ajo negro (de Las Pedroñeras).

_AV_2330 Sopa de pescado y mariscos especiada, absolutamente brillante. Un juego donde los pescados tienen el punto perfecto y acompaña muy bien el toque herbáceo del caldo.

_AV_2340 Uno de mis platos del menú: los fideos del cocido en un caldo de jamón y verduras. Intensidad de sabores y curiosos los fideos casi al dente.

_AV_2345 Huevo con cocochas y piparras, otro de los totems.

_AV_2352 Crema de pichón y foie gras, uvas y el caldo del morteruelo.

_AV_2359 Guiso de patatas con costillas. De aplauso.

_AV_2364 “Nuestra versión del potaje de bacalao y espinacas”.

_AV_2368 Ciervo asado al cacao: perfecto punto de la carne, pero lo hubiese cambiado por otro platito de callos…

_AV_2386 … que llegaron después, una cortesía que no estaba en el menú y que en su versión tapa nos supieron a poco. De los mejores que me he comido nunca.

_AV_2407 Después de la sopa… llega el resto del cocido en versión ropa vieja. No sale en la foto, pero lo acompañaron de una tacita de caldo, de esas que te hace poner los ojos en blanco.

_AV_2422 SENSACIONAL liebre a la royale, delicada y potente. Uno de los platos que más gustó.

_AV_2429 El primer postre: escamas de azúcar, yogur y chocolate blanco. Muy suave, pedía un poco más de personalidad.

_AV_2459 El postre de pistacho: siempre me han aburrido los postres con pistacho. Pero este tenía mucho rock&roll.

_AV_2463 Sensacional esta sidra vasca que elabora Iñaki Otegi con manzanas de Astigarraga.

_AV_2433 Aquí el festival enológico {he dudado mucho en incluir esta foto, porque, la verdad, bebimos como borricos!}. Espectacular el Fleury {todavía sueño con él}.

_AV_2413 Aquí el artista, sencillez, talento y simpatía. Qué tío más grande Pepe.

Las fotos, un día más, de David.

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