Hakkasan

_AV_2109Es imperdonable pisar suelo londinense y no visitar Hakkasan. Motivos hay muchos, pero solo por probar sus dim sums merece la pena caminar por los adoquines de este callejón sin salida y bajar hasta uno de los sótanos más elegantes que he visitado en mi vida.

Fuera, un fachada que, de discreta, roza lo invisible. Dentro, lo más parecido a un restaurante clandestino que una haya pisado. Porque al traspasar su puerta, la luz del día desaparece dando paso a una estudiada oscuridad, a un ambiente que se respira secreto. Salvo por un grupo cercano que celebra, los modos son silenciosos, intencionadamente comedidos. Sonrisas y voces tenues en un servicio que aparece y desaparece de la sala como amables espíritus de otro tiempo. Los juegos de sombras y la decoración te transporta al comedor de Shanghai de los años 40 en el que se inspira este templo europeo de la cocina cantonesa moderna.
Íbamos preparados para el menú de dim sums, su especialidad, pero ese día no estaba disponible; este fue nuestro error, porque en vez de pedir los diferentes platos de dim sum de la carta optamos por el menú degustación. Y no fue la mejor decisión.
Sus dim sum, esos diminutos y deliciosos saquitos rellenos de verduras, carnes, pescados y mariscos, fueron unos bocados perfectos, increíbles, llenos de sabores auténticos, potentes, magistralmente ensamblados que no defraudaron, y que por sí solos justifican una visita al restaurante. Aunque supieron a poco. El resto del menú, con algunos momentos brillantes, no estuvo al nivel de sus dim sum. Y esto lo digo aún a riesgo de que más de uno se eche las manos a la cabeza y me tache de hereje. A menudo ocurre que cuando te hablan de un restaurante tantas veces y tan bien las expectativas raramente están a la altura de la experiencia. Y se supone que este es uno de los grandes restaurantes de Londres {que es mucho decir, por el enorme nivel de la capital inglesa} y uno de los más destacados asiáticos de Occidente. Y sencillamente no nos pareció que estuviera a la altura de estas afirmaciones.
Creo que el problema estaba en el diseño del menú; se echó de menos otra selección de dim sum, ya que es su especialidad. Aún así, no vayan a pensar que sufrimos… _AV_2108

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La discreta y sigilosa entrada de Hakkasan.

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La austeridad en las mesas contrastaba con el lujo en el resto de la decoración.

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El plato de dim sum, estaba de 10, pero supieron a poco.

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Una de mis debilidades, las costillas de cerdo glaseadas.

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Pollo con salsa satay, correcto, pero sin más.

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Rib-eye de ternera al merlot; jugoso pero sin nada sobresaliente que destacar.

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Vieiras y gambas picantes con cebolla y jengibre; el toque de la almendra laminada muy acertado.

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El acompañante vegetal -apio tailandés- muy discreto.

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Lenguado frito al wok con cebolletas y salsa de soja; buen contraste de sabores y pescado fresquísimo.

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El primer postre de frutas no nos impresionó mucho.

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El segundo postre, frutos rojos en diferentes texturas, estaba sensacional.

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Aún así fue una experiencia muy grata, con un servicio excelente y con una puesta en escena impecable. Espero volver pronto para desquitarnos y poder decir que fue una de las mejores experiencias de nuestra vida.

Las fotos, un día más, de David.

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7 pensamientos en “Hakkasan

  1. Esos Dim Sun sin duda tienen una pinta estupenda, muy buen crónica pero me quedo con la curiosidad de conocer el precio del menu degustación.

    La verdad que el interiorismo es brutal y las fotos exquisitias… aun a riesgo de pecar de postureo, son echar con un foco fijo?? lo digo por los desenfoques tan pronunciados que hay. Estaba pensando en comprarme uno fijo…

    Un saludo

    PD Creo que el tan de moda Dabiz Muñoz de diverxo trabajó aquí, verdad??

  2. Es curioso la leyenda que se ha creado alrededor de los dim sums de Hakkasan entre los españoles, no recuerdo leer criticas/cronicas de otras nacionalidades hablando explicitamente de los dim sums. ¿Sera que de pequeños probamos las empanadillas y esto nos recuerda a la infancia?.
    Dicho lo cual, para mi Hakkasan (y su hermano Yauatcha) es el unico restaurante fijo al que hay que volver en Londres y a comer dim sums, que son realmente espectaculares. El resto del menu, estando bueno con algun plato muy bueno, y con grandes postres (si, yo tambien probe una vez el menu degustacion), para mi no llega al nivel de los dim sums.
    Una pena Elena que pidieras menu degustacion, ya que incluso los dim sums de la carta estan mejor que los dicho menu. Una excusa para volver a Londres, si es que esta ciudad alguna vez ha necesitado excusas para volver.
    Las fotos, una vez mas, sensacionales. A ver si prohiben sacar fotos dentro de los restaurantes y evitamos agravios comparativos 🙂

    • Toda la razón. Es cierto que tendemos a ensalzar un restaurante a un nivel altísimo solo porque sea sobresaliente en una especialidad en concreto. Me pasó hace poco, como sabes, con Koy Shunka… y sí habrá que volver a Londres a desquitarnos!! Lo de las fotos, sí eso, lo hablas con el señor de la barba ;D

  3. Elena, ya siento que vuestra experiencia no fuera como la mía… La verdad es que, fuera de los dim sum no es nada del otro mundo. Pero claro, es que los dim sum son un espectáculo difícilmente replicable en otro lugar. Espero que haya otra oportunidad de ir y poder resarcirse.

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