Chifa

El equipo de Sudestada, capitaneado por Estanis Carenzo y Pablo Giudice, estrena nuevo local en Madrid. Su nombre, Chifa, encierra toda una declaración de intenciones: su cocina viaja de Asia a Sudamérica con una parada especial en Perú.

Cuando Sudestada abrió en Madrid revolucionaron la cocina asiática de la capital. Su concepto honesto, sencillo y sin prejuicios abría las puertas a una culinaria llena de sabor, sin disfraces europeos, pero con muchos guiños a productos de nuestra despensa que hermanaban con soltura y cariño con otros heredados de las gastronomías de Thailandia, Vietnam, Filipinas, China… Un buen producto, un servicio discreto y eficaz y unos precios moderados hicieron el resto y propiciaron que se convirtiera en el pelotazo de la temporada. Varios años después, cambio de local incluido, siguen manteniendo su gran nivel y dan un paso más. Así nace Chifa.
Ocupa el pequeño esquinazo donde abrió el primer Sudestada, que con una discreta y minimalista decoración, sigue manteniendo el espíritu de antaño: pocas mesas, sencillez en el servicio, una carta corta, auténtica y muy lograda {que aspiran a renovar con frecuencia para no aburrir al cliente fiel},  y precios estupendos {el cubierto ronda los 30 euros}.
Carta de vinos corta, correcta y con buenos precios, sus ya famosos cócteles {uno nuevo creado para la ocasión, a medio camino entre la batida y mojito, con cachaça, limón, maracuyá y menta, que probaremos en nuestra próxima visita}, y la cerveza de moda, La Virgen, de barril, que elaboran Estanis y Pablo.
Los fines de semana hacen doble turno, algo que no nos gusta pero que entendemos: en los tiempos que corren y con apenas 7 mesas, hay que sacar rendimiento al restaurante.

Cebiche con corvina, vieiras y navajas, acompañado de batata, cebolla morada, rocoto, alga wakame, y maíz. Muy bien equilibrados los sabores. Enorme cebiche.

Ocapa negra con huevo de té, con papitas canarias y salsa de queso criollo y ajíes. Sin dejar de estar rico, es el plato que menos nos emocionó.

Tallarín salteado con cerdo y mariscos, que acompañaban, si querías, con un chile macerado en aceite, para ganar picante. La pasta es casera {y excelente}, elaborada por ellos con harina de trigo ecológico al estilo italiano, pero cocinada a lo chino.

Seco aromático de cordero, con puré de papa china y albahaca thai, jugoso y aromático.

Sensacional la cheesecake de mango y sorbete de maracuyá. No cometáis el error de compartirla, como nosotros. Te quedas con ganas de más.

Estanis y Roberto están mimando los comienzos de su nuevo restaurante, y el primero en cocina y el segundo en sala, vigilan personalmente que no se dan pasos en falso. Aunque apenas se percibe, en primer plano está el pan de sal, un bollito tierno y caliente de origen filipino del que hubiésemos comido docenas {y una excusa perfecta para poder “pringar”!}

Nos dejamos en el tintero entre otros, el escabeche filipino de bonito, del que hablan maravillas, las empanaditas de pollo y huitlacoche… para la próxima.

Chifa
Modesto Lafuente, 64
Madrid

Las fotos y la compañía, de David.

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