Despidiendo el verano

Antes de volver a la rutina de esperar que llegue el fin de semana, un plan que se nos resiste el resto del año: un buen bocata, un libro, El Retiro casi vacío y todo el tiempo que queramos para disfrutar.

Algunos de los días más felices que recuerdo están ligados a pequeñas excursiones al campo donde comíamos “la merienda”. No hacía falta irse muy lejos {una de las ventajas de ser de pueblo}, ni los bocatas eran nada del otro mundo. Pero el momento de abrir el papel de aluminio y morder lo que tu madre te había preparado, no tenía precio.
Cuando creces pierdes la costumbre, especialmente si vives en una gran ciudad. Nosotros la recuperamos en agosto, cuando Madrid está vacío y casi silencioso.
La receta parte de uno de los enormes bocatas que hacen los chicos de Sandwhishare un increíble blog {están parados desde finales de junio; esperamos su vuelta con ganas!} que es toda una declaración de amor al bocadillo. De ellos aprendemos a preparar el pollo con yogur, mostaza y miel, increíblemente sabroso. El resto, de nuestra cosecha: un queso suave y el frescor de la lechuga.

La receta del pollo es muy sencilla. Se deshuesan los contramuslos y se salan. En un bol se mezcla un yogurt tipo griego con un chorrito de miel, una cucharada de mostaza de Dijon y un toque de pimienta. Se embadurna bien el pollo con la salsa, y se mete al horno, a 200ºC, con la piel hacia abajo. Cuando esté doradito se da la vuelta y se pone el gril hasta que el color te haga ganas de comértelo en ese mismo momento.

El resto es sencillo. Se elige un pan decente {en este caso, una barra gallega y uno de lino}, se corta el pollo en tiras y se riega al gusto de salsa barbacoa {la nuestra, de Hunt’s}; se acompaña de unas láminas de queso suave y cremoso {éste es de tetilla} y se corona con una capa de lechugas variadas. No quedó ni una miga.

Las fotos, de David, que fue también compañero de merienda.

La música la ponen Scisor Sisters y su increíblemente surrealista Let’s Have a Kiki.

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3 pensamientos en “Despidiendo el verano

    • Lo curioso es que al sacarlo del horno apenas se nota en el aspecto, parece un pollo asado normal. Pero cuando lo pruebas se nota más jugoso. De hecho, he pensado hacerlo así pero para comerlo sin bocata… 😀

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