La Toscana III: A Gambe di Gatto

En Montepulciano, el pueblo con las calles más empinadas del mundo {o casi}, encontramos un auténtico tesoro gastronómico: A Gambe di Gatto. Una aventura de dos locos por la cocina que se convirtió en una de las grandes sorpresas del viaje: sus platos sencillos, elaborados con ingredientes 100% naturales y cocinados con mucho arte, merecen una nueva visita.

Montepulciano es uno de tantos y tantos pueblecitos llenos de encanto de La Toscana, en los que cada rincón se ha conservado con esmero. Aunque admiramos -y mucho- sus vistas espectaculares, sus plazas, las calles tan pulcras y tan auténticas, en realidad lo visitamos porque queríamos conocer un pequeñísimo restaurante que está en lo alto de una de sus empinadísimas y estrechas calles. Una de las ventajas de viajar “con el estómago” es que a veces te llevan a lugares que de otro modo no llegarías a conocer. Curiosamente, nos encontramos allí al carnicero australiano y familia, con los que comimos el día anterior en el restaurante de Dario Cecchini!

En el restaurante solo trabajan el matrimonio de propietarios, Emanuel, -que atiende en sala- y Laura, su mujer, que es la que cocina. Solo les ayuda una persona más en labores de limpieza.

No tienen carta para elegir el vino. Emanuel te pregunta si te apetece tinto o blanco, y después te llena la mesa de botellas, para que pruebes y decidas cuál de ellos te gusta más. Elegimos Malacoda, de Toscana, 100% San Giovese con 18 meses en barrica francesa que estaba francamente sensacional.

Pasta pici {típica de la zona, más gruesa y de textura harinosa, que se elabora a mano, sin máquina} con salchicha especiada y cebolla roja.

Cintas con alcaparras, apio y perjil… ¿cómo puede estar tan rico un plato tan sencillo?

Le siguió uno de los mejores platos que probamos en todo el viaje y, sin duda, el más original: ellos lo llaman el atún del Chianti, aunque en realidad es ¡cerdo! La elaboración es similar a la del atún en conserva. Más tarde nos enteramos que “el invento” era de Dario Cechinni, al que habíamos visitado el día anterior.

Las sardinas, que se deshacían de puro cremosas, iban con unos tomates salteados en aceite de oliva, increíblemente aromáticos.

De contorne, es decir, de acompañamiento, pedimos este increíble tomate. ¡Debía tener unos 20 cm de diámetro! El sabor y la textura eran absolutamente brutales. Hacía tanto que un tomate no nos sabía tan a a tomate…

De postre unas fresas aliñadas con unas gotas de aceto balsámico, que potenciaba muchísimo su sabor.

Este simpático matrimonio se pasa los inviernos viajando por toda Italia para buscar productos con los que elaborar nuevos platos.

La pena, que no tuvimos tiempo para repetir otro día… pero ¡volveremos!
Para bajar la comida, un maravilloso paseo por Montepulciano y alrededores.

Las fotos, y los platos, compartidos con David.

A Gambe di Gatto
Via dell’Opio nel Corso, 34
Montepulciano

3 pensamientos en “La Toscana III: A Gambe di Gatto

    • Juanjo, el pueblo es bonito, pero cuando estés allí te darás cuenta de que no hay pueblo feo! Pero el restaurante merece de verdad una visita. Eso sí, reserva porque es pequeñito…

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