Pasta de domingo

Un domingo cualquiera. Pocas ganas de nada y nevera con escasas posibilidades. Así se fragua una pasta de domingo, uno de esos platos que te reconcilian con el hecho de que al día siguiente es lunes.

Esto no iba a ser materia de post. Simplemente amanecimos cansados, después de un sábado en el que un picoteo se convirtió en una cena en toda regla, con sus correspondientes vinitos y gin-tonics. Así que con la mañana del domingo casi perdida y la nevera mermada solo queda una opción para alimentarse con dignidad: la pasta de domingo. Así llamamos en casa a la pasta exprés con lo que haya, literalmente.
Esta vez la pasta son unos mezze maniche de sémola de grano duro, que compramos en Roma este verano. Son de la marca Mancini, una empresa familiar que elabora la pasta con cereal cultivado en su “azienda agricola”. Además utilizan en la fabricación de sus diferentes tipos unas máquinas de cobre que le dan una gran porosidad al producto, para que la salsa pueda empapar mejor la pasta.

El acompañante esta vez ha sido una boloñesa made in Spain, porque lleva un sofrito de pimientos rojo, verde y amarillo, cebolla y ajo, todo picado muy menudo.
La carne, solomillo de cerdo ibérico {que siempre procuro tener en el congelador “por si las moscas” y porque sirve igual para un roto que para un descosido}, se adoba con ajo y la putanesca de Crespí {albahaca, cebollino, ají triturado, ajo en escamas, perejil, tomate seco, aceitunas negras y moixernons -setas secas-, todo esto dice en la etiqueta}, y se pica.
Cuando el sofrito se ha pochado se añade la carne, se saltea y se moja con un chorro generoso de vino blanco.
Un par de minutos más tarde añadimos la salsa casera de tomate de mi madre, que nos salva un día más de la hecatombe. Como mi madre no tiene intención de comercializarla, en su sustitución, sirven tomates enteros de lata o una socorrida salsa preparada {en éstas merece la pena gastarse un poco más porque la diferencia es notable}.
La boloñesa tenía esta pintaza.

Para “enriquecer” la pasta, infusionamos en el agua de cocción unas ramitas de tomillo, que le dan un regusto exquisito.

Solo queda servirlo acompañado de un increíble pecorino de nuestros vecinos y amigos de la Accademia del Gusto {Cristóbal Bordiú, 55} mi tienda favorita para comprar productos italianos de Madrid.

En menos de media hora está lista una pasta rápida, sencilla y riquísima que revive a los muertos ;D

Las versiones de la pasta de domingo son infinitas, tantas como generosa sea la despensa. Se puede preparar con una buena lata de chipirones en su tinta; con ventresca de atún y tomates secos en aceite; con alcachofas en conserva y jamón frito; con espárragos verdes y berberechos…

Las fotos, un aquí te pillo aquí te mato, de David.

La banda sonora la firman The Shins y su Simple Song. El videoclip, absolutamente genial.

4 pensamientos en “Pasta de domingo

  1. Me encanto la cajita de los fideos! y la salsa se ve muy buena!
    es increible como las pastas te pueden salvar rapidamente un domingo en el que te levantaste tarde! Igualmente, tambien me gustan los domingo en que puedo levantarme tempranito y amasarme unas buenas pastas caseras!

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