Operación Pularda: el desenlace

Recogí la pularda el 29, todo un bicharraco de tres kilos y pico, que Higinio me deshuesó con la maestría del que lo hace a menudo.
Llegué a casa, además, con una pieza hermosa de foie fresco, una trufa negra y carne de pollo de corral para el relleno. [Y con un trozo de sobrasada que hacen los hermanos Rovira que Higinio no tiene a la venta y que recibí como un tesoro de contrabando ;D. Estaba riquísima!]
Tienen razón los que dicen que este plato es más laborioso que complicado. Resulta más sencillo y rápido si se preparan todos los ingredientes primero.

Os dejo la receta final. Aunque me inspiré en un post de los amigos de El Laboratorio Gastronómico, como siempre hice mis modificaciones sobre la marcha.

PULARDA RELLENA

INGREDIENTES:

600 g de carne picada de pollo de corral
150 g de foie fresco
1 manzana reineta
Ciruelas negras (unas 15) sin hueso
100 g de piñones
2 huevos batidos
Trufa negra rallada
1 vasito de brandy
2 rebanadas de pan Bimbo Rústico sin los bordes


ELABORACIÓN:
Repasar la pularda por si quedara alguna pluma. Salpimentar el interior.
Picar las ciruelas muy diminutas y macerarlas en brandy (yo lo rebajé con un poco de agua para evitar que me quedara muy potente).
Pelar y picar la manzana en daditos. Hacer lo mismo con el foie.
Desmenuzar el pan y empaparlo en el brandy (utilicé el líquido de la maceración de las ciruelas. Así tiene un toque más dulce).
Mezclar en un bol la carne picada con las ciruelas, la manzana, el foie, la trufa rallada, los piñones, el pan y los huevos batidos. Salpimentar. Además, le añadí la mezcla de especias Hierbas de la Provenza de Crespí.

Rellenarla y coser la abertura con aguja e hilo. Me puse navideña y utilicé hilo rojo ;D
Untar la pularda con aceite de oliva (no tenía manteca de cerdo, que se supone es más recomendable) y meterla al horno (precalentado a 170ºC) unas dos horas.

Cada 15 minutos la fui mojando con un fondo que preparé con las carcasas del ave, puerro, zanahoria, cebolla, apio, tomate, pimientos rojo y verde. Le di varias veces la vuelta (cada 20 minutos, más o menos), para que se fuera haciendo por igual. Como se me doró pronto, la última hora bajé la temperatura a 130ºC.
Sacar del horno y cubrir la fuente con papel Albal y dejar reposar un buen rato.
Siguiendo los consejos de Higinio la preparé el día 30, así el 31 se habían potenciado mucho los sabores.

La acompañé de puré de patata casero trufado (añadí mantequilla de trufa de mi amigo Andrea Tumbarello), cebollitas glaseadas, su propio jugo y compota de manzana.

Y está muy pero que muy mal que yo lo diga, pero me salió riquísima.

¡¡¡Reto conseguido!!!

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